Una clínica con agenda llena en papel, recepcionista al teléfono 3 horas al día y pacientes que cancelaban sin avisar. Automatizamos las reservas, los recordatorios y el seguimiento. En dos semanas la agenda se gestionaba sola.
La clínica tenía la agenda llena sobre el papel. El problema era lo que no aparecía: pacientes que cancelaban sin avisar, huecos vacíos de última hora y una recepcionista dedicando 3 horas diarias solo a confirmar citas por teléfono.
Sin recordatorios automáticos, cada paciente era una incógnita. Y cada hueco vacío, dinero perdido que no se podía recuperar.
Un proceso manual, lento y dependiente de una sola persona.
El paciente reserva solo desde WhatsApp o web, sin llamar.
WhatsApp automático con opción de cancelar o reprogramar.
Mensaje automático a los 7 días para valoración y próxima cita.
Todo el proceso funciona solo. La recepcionista atiende, no gestiona.
El paciente recibe confirmación en segundos al reservar. Sin esperas, sin dudas.
Sincronizado con Google Calendar en tiempo real. Sin huecos duplicados ni confusiones.
El cambio fue inmediato. Las cancelaciones sin aviso cayeron un 60% en las primeras dos semanas y la recepcionista recuperó 3 horas diarias que antes se iban al teléfono.
Hoy la clínica tiene una agenda que se gestiona sola. Sin llamadas, sin huecos vacíos, sin depender de nadie.